Entrevista: Estudiantes LEP realizan su práctica en el Botanic Gardens Conservation International.

Entrevista: Estudiantes LEP realizan su práctica en el Botanic Gardens Conservation International.

Por: Omayra Toro Salamanca

El pasado 11 de marzo, Fernanda Pizarro Montalva y Carlos Varela Ávila, ambos estudiantes de quinto año de Ing. en Conservación de Recursos Naturales de la Universidad de Concepción, finalizaron su práctica profesional junto al  Botanic Gardens Conservation International (BGCI) sede en Richmond, Inglaterra. 

Durante dos meses “teletrabajaron” a distancia bajo la tutoría de la Dra. Malin Rivers, jefa de Priorización de la Conservación  del BGCI, con el fin de evaluar la categoría de conservación de 4 especies contribuyendo con valiosa información al “Global Tree Assessment” (GTA), proyecto colaborativo entre el BGCI y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) el cual tiene el ambicioso objetivo de tener una evaluación de la conservación de todas las especies arbóreas del mundo. 

Cuéntenos sobre su práctica, ¿en qué consistió?

F: El objetivo fue evaluar el estado de conservación de 2 especies arbóreas cada uno, en base a los criterios de la lista roja de la UICN, específicamente el criterio B, el cual se basa en la distribución geográfica de la especie. Se requirió realizar una búsqueda bibliográfica y geoespacial exhaustiva para poder conocer las características ecológicas de la especie y para adquirir una base de datos que permitiera el posterior análisis.  En mi caso, me tocó trabajar con Kageneckia angustifolia, especie endémica de Chile central, y Ochetophila trinervis, nativa de Chile y Argentina y recientemente propuesta nativa de la isla subantártica Marion.
C:El objetivo era evaluar el estado de conservación de dos especies arbóreas chilenas, a mi me tocó Cestrum parqui, más conocido como palqui, y Sophora fernandeziana variedad reedeana, especie endémica del archipiélago de Juan Fernandez.  Para ello hubo que realizar una búsqueda sobre información bibliográfica, taxonómica y geoespacial, como puntos de presencia o cualquier otro tipo de información que ayude a la evaluación. Posteriormente la información se subió a la plataforma SIS de la UICN para generar la respectiva categoría de conservación.

¿Cómo fue la experiencia de hacer la práctica profesional?

F: Fue una experiencia nueva y muy desafiante. La modalidad online tiene ciertas limitaciones que debimos aprender a manejar, pero recibimos gran ayuda de parte de nuestra guía y de quienes consultamos. Por otra parte, estábamos seguros de nuestras habilidades y nos sentimos capacitados para el desafío.
C: Interesante y desafiante a la vez, evaluar una especie es una tremenda oportunidad considerando que ocupamos directamente nuestras habilidades para apoyar en su conservación. Lo desafiante es que todo el proceso se llevó a cabo de manera remota, solicitando información a las entidades respectivas como CONAF, colecciones de herbarios de museos, etc, sumado a esto todo se debe traducir a inglés, además, las reuniones con nuestra guía de práctica también eran en inglés. 

¿Cuáles fueron los pro y contra de hacer la práctica de forma internacional?

F: Fue una gran oportunidad para ver cómo se hacen las cosas desde afuera, no en un contexto dentro del país, para conocer cómo internacionalmente son los procesos que se deben llevar a cabo para lograr asignar una categoría de conservación a una especie, y para darnos cuenta que las habilidades que hemos adquirido se ocupan a nivel global. En mi caso, no había trabajado antes con personas del extranjero, y en esta oportunidad tuve que comunicarme con gente de diversas zonas y tuve que adentrarme en sus investigaciones. Creo que algo negativo puede ser que en este caso fue en una modalidad online, entonces muchas veces el proceso se hacía un poco lento ya que había que esperar la respuesta, no inmediata, de instituciones o personas.
C:Creo que una práctica como ésta es una gran oportunidad para poner a prueba nuestras habilidades y posicionar a nuestra carrera a nivel internacional, que sepan que desde Chile estamos bien capacitados para colaborar con pequeñas acciones locales que al final repercuten globalmente. No veo el lado negativo a hacer una práctica internacional, salvo por las distancias y el contexto actual que impiden reunirse de forma presencial para resolver dudas u obtener información in situ o de una forma más rápida y directa. 

 

¿Le recomendarían a otro/a estudiante realizar este tipo de práctica?

F: Si, totalmente. A veces asusta el hecho de que sea internacional, sin embargo el trabajo que hay por detrás es muy similar al que realizamos en algunos ramos de ICRN. Creo que la oportunidad de enfrentarnos a estas grandes experiencias nos va nutriendo como futuros profesionales.
C: Si, totalmente. Poner a prueba nuestros conocimientos, superar las barreras idiomáticas y participar en un proceso generando información que sirve de base para la toma de decisiones en materia de conservación es recomendable para cualquier estudiante de ICRN.